Cada docente debe
decidir qué tomar de cada método en función de su experiencia, del contexto en
que se encuentre y del grupo de alumnos al que debe enseñar, sin olvidar que el
concepto de educación en la relación enseñanza-aprendizaje, ha cambiado
notablemente, desde la postura de enseñar (maestro poseedor del saber) hasta la
perspectiva de aprender a aprender (alumno gestor del aprendizaje).
No podemos olvidar,
para estar en condiciones de lograr esa síntesis, que nuestra realidad actual
es una sociedad en la que la tecnología se desarrolla y avanza a pasos
agigantados y cobra cada vez más importancia.
Ya hemos podido
constatar la relevante incidencia de las TICs en la renovación de la
metodología de enseñanza-aprendizaje en la mayoría de las áreas, pero ahora lo
haremos de modo específico en la enseñanza de lenguas extranjeras.
Los modernos
recursos multimediales contribuyen continuamente a renovar tanto objetivos como
contenidos didácticos en la enseñanza de inglés. El objetivo de la enseñanza ha
evolucionado y se ha ampliado bastante desde la enseñanza de estructuras
gramaticales hasta el logro de la competencia comunicativa.
La función
comunicativa y de significado está por encima de la práctica y ejercitación
estructuralista. La comprensión adquirió importancia renovada, y el hecho de
otorgarle tal importancia ha pasado a ser un imperativo pedagógico.
En realidad, los
profesores de inglés que utilizaban el método de la gramática y la traducción
ya se apoyaban en la tecnología; en la más tradicional, por supuesto, pero
tecnología al fin.
El pizarrón era el
vehículo perfecto para transmitir conocimientos de forma unilateral: desde el
profesor que detentaba el saber hacia el alumno en papel netamente pasivo.
Entre los complementos inaugurales aparece el retroproyector, y más tarde los
primeros programas de computación que permitían la “ejercitación y práctica” de
actividades de gramática. Ambos fueron medios excelentes para impartir clases
centradas en el profesor.
Fue a partir del
método audio-lingual que las nuevas tecnologías comenzaron a ser incluidas y
utilizadas dentro del salón de clases. Los alumnos dejaron de concentrarse
solamente en el libro y el profesor, para empezar a tomar contacto con diálogos
y fragmentos de conversación contenidos en cintas de audio. El grabador fue el
medio perfecto para este método (que enfatizaba el aprendizaje a través de la
repetición oral).
En la década del
setenta empezaron a aparecer reproductores de casetes tanto en aulas de
institutos privados como de escuelas primarias y secundarias. Las clases de
idiomas en las aulas universitarias, por su parte, incluían sesiones
obligatorias en el laboratorio de idiomas.
Al principio de los
ochenta el método audio-oral comenzó a demostrar que eran pobres los resultados
obtenidos en los costosos laboratorios. Sea en el aula, sea en los
laboratorios, tenían resultados desalentadores los ejercicios de repetición que
se enfocaban sólo en las formas lingüísticas e ignoraban los significados
comunicativos. Al finalizar la década del ochenta se operó un cambio hacia la
enseñanza comunicativa del idioma, que pone el énfasis en el compromiso del
estudiante con una interacción auténtica, significativa. Dentro de esta
tendencia comunicativa general, se observan dos enfoques o perspectivas
diferentes, pero ambos tendientes a integrar mejor la tecnología en el aula:
por un lado, el enfoque cognitivo y por otro, el enfoque socio-cognitivo.
Las tecnologías que
brindan a los alumnos más oportunidad de ser expuestos al idioma en contextos
significativos y de construir su propio conocimiento son aquellas que apoyan un
enfoque cognitivo del aprendizaje del idioma. Ejemplos de este tipo de
tecnologías son el software de reconstrucción de textos, de concordancia y los
de simulación multimedia.
En cambio el
enfoque sociocognitivo ve al lenguaje como un proceso de socialización en las
comunidades lingüísticas, enfatiza el aspecto social de la adquisición del
mismo. Sostiene que los estudiantes necesitan oportunidades para una
interacción social auténtica, que hay que proveerles de un medio lingüístico
amplio y además ofrecerles la práctica en los tipos de comunicación en los que
se involucrarán después, fuera de las aulas. Esto puede lograrse a través de la
colaboración en tareas y proyectos auténticos mientras se aprende al mismo
tiempo contenidos y el idioma.
El enfoque natural
también brindó innumerables posibilidades de introducir las nuevas tecnologías
en el aula. Además de las cintas de audio, los profesores empezaron a incluir
en sus clases cintas de video primero, y más tarde la computadora, acompañada
de programas y de CD-ROMS. Estas innovaciones despertaron el entusiasmo en los
alumnos, que empezaron a poder practicar la lengua de forma más amena, y debido
a eso, también comenzaron a involucrarse más.
Luego, Internet se
constituyó en una herramienta poderosa que apoya y robustece el enfoque
sociocognitivo en la enseñanza de idiomas. Y empezó a hacerse evidente la
necesidad del uso de la tecnología para el aprendizaje del inglés.
El aprendizaje
comunitario, por otro lado, presenta una mezcla del método de la traducción con
el abordaje comunicativo y, de hecho, esta concordancia del uso de Internet con
el desarrollo del enfoque sociocognitivo es lo que ha provocado, en gran
medida, el nuevo entusiasmo por el uso de las PC para la enseñanza.
Es este imperativo
el que dio origen al CALL (Computer Assisted Language Learning) o aprendizaje
asistido por computadora, en constante desarrollo teórico.
La historia del
CALL sugiere una gran variedad de usos de la computadora en la enseñanza del
inglés. Entre otros, esta puede usarse:
Ø
como un tutor del desarrollo de la
ejercitación en las habilidades lingüísticas
Ø
como un estímulo para la discusión y la
interacción
Ø
como una herramienta para la escritura y la
investigación
Ø
como un medio de comunicación global
Ø
como una fuente infinita de recursos y
materiales auténticos.
Pero es importante
comprender, sin embargo, que este tipo de aprendizaje no debe confundirse con
un método. El uso de la computadora no constituye un método en sí mismo, la
informática es sólo un medio a través del cual pueden ser implementados
diferentes métodos, enfoques y filosofías pedagógicas. La efectividad del
aprendizaje asistido por computadora reside en cómo se utilice la herramienta
tecnológica, y en que se logre implementar su uso con creatividad y eficacia, o
sea poniendo la tecnología al servicio de la pedagogía adecuada.
“…en lugar de pelearse
con la tecnología, la escuela debería preocuparse por hacer un uso inteligente
de ella, sobre todo cuando son tecnologías que llegaron para quedarse”[1]
Para hacer un uso
inteligente de la tecnología, la escuela debería propiciar en cada institución
encuentros que pongan a todo el cuerpo docente en contacto con las nuevas
tecnologías para luego opinar, debatir e intercambiar ideas respecto de cómo
las NTIC pueden enriquecer el proceso de enseñanza aprendizaje.
Debemos ser
concientes y admitir que los docentes muestran gran escasez de conocimientos y
habilidades en la temática y poca información sobre los materiales disponibles
en la red. También es escaso el acercamiento a los estudios didácticos
desarrollados sobre el impacto de estas tecnologías en la enseñanza.
Solamente
familiarizándose con las nuevas tecnologías el docente podrá valorar el
potencial que ellas poseen para su aplicación en la escuela, encontrar las vías
para enriquecer con ellas la presentación de los contenidos educativos y vislumbrar
las oportunidades de aprendizaje de los alumnos mediante la incorporación de
las mismas como recursos didácticos.
La informática no
se nos presenta como una tecnología más, casi podríamos decir que se nos
presenta como “la tecnología” del hoy y ahora. En ella convergen texto, imagen,
sonido, y en esa convergencia nos brinda información, comunicación,
conocimiento, entretenimiento… no hay recurso multimedial o comunicacional que
no encuentre un lugar apropiado en su territorio.
Este sólo hecho es
más que suficiente para que la escuela se lo plantee como una herramienta útil
y deseable. Pero no es cuestión de que las escuelas salgan a comprar
computadoras de la manera que lo hicieron hace una década, su adquisición
debería enmarcarse en proyectos institucionales coherentes
“…ya que el crecimiento tecnológico brinda
cada día mayores herramientas para la tarea docente, que su implementación no
dependa de los actores sino que sea parte de la impronta institucional”[2]
Docentes
conocedores de las nuevas tecnologías como medios didácticos y como
herramientas de trabajo, promoverán cambios que no se enmarcan sólo en el
conocimiento técnico o mediático de los medios, sino también en alcanzar las
dimensiones curriculares y didácticas que suponen los nuevos medios y métodos
de enseñanza, así como su integración a los sistemas de aprendizaje.
Además, contagiados
del espíritu colaborativo que este entorno multimedial encierra, estarán mejor
predispuestos al trabajo interdisciplinario y cooperativo, en el que asumirán
un rol más activo y creativo.
“Creo que la Web
2.0 nos permite pensar en un espacio en donde la misma idea de conocimiento
está cambiando y se está transformando en algo más fluido… Los impedimentos de
hoy no son obstáculos tecnológicos. Los impedimentos de hoy son impedimentos de
la imaginación”[3].
Y es justamente en
este ámbito interdisciplinario donde la enseñanza del inglés, mediante
estrategias y metodologías para el logro de la competencia comunicativa y
lingüística sustentada en enfoques y teorías de aprendizaje de avanzada, cumple
privilegiadamente el doble rol del que habláramos antes: enseñanza del idioma
y, al mismo tiempo, enseñanza de contenidos, lo cual implica que el inglés se
constituye en herramienta para alcanzar otros conocimientos.
[2] Nuevas tecnologías, nuevos actores • Fernando G. Vergara en Novedades
Educativas, Año 18 nro 192/193, Diciembre 2006/Enero 2007, Buenos Aires,
Argentina
[3] Entrevista a Nicholas Burbules realizada por Lila Pinto y Marilina
Lipsman, en función a la aparición del libro del entrevistado, para EDUCARED
Graciela, me pareció muy interesante el texto que posteaste. ¿Es de tu autoría? Explica de manera muy clara la evolución en la didáctica de la enseñanza de idioma y en mi caso particular, como alumna pasé por varias de las etapas que menciona: básicamente la estructuralista, la del laboratorio de idiomas. Las otras la viví en mi paso por las escuelas.
ResponderEliminarSí, Verónica. Es de mi autoría. Es parte de una monografía que escribí hace unos años y ahora releí impulsada por este curso. Gracias por tu comentario.
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