lunes, 11 de junio de 2012

Los docentes y la tecnología


La globalización hizo posible la aproximación de personas, costumbres, lenguas, literaturas, culturas, en un mundo que atraviesa un profundo proceso de transformación social, como consecuencia de una crisis estructural.
En esta era, el conocimiento y la información pasaron a ser las variables fundamentales como fuente de poder y posicionamiento en la sociedad. 
Internet abrió las puertas a la comunicación y a nuevos campos de trabajo, generando un nuevo interés en el mundo de los negocios. Pero además de proporcionar posibilidades sincrónicas y asincrónicas de comunicación, se constituyó en espacio de interacción social. Por eso los individuos hoy pueden "citarse", "encontrarse" o planear “verse" en la web.
Quevedo sostiene, con mucho acierto, que “La presencia de la tecnología en la vida cotidiana de los jóvenes se ha transformado en un problema cultural para educadores, pues constituye hoy, un agente de socialización tan importante como la escuela o la familia”[1]
El rápido avance de las comunicaciones y de la informática, que se inició con la Web 1.0 y se potenció y se resignificó con la Web 2.0, trae aparejado cambios en los paradigmas educativos, tanto para el perfeccionamiento profesional como para la formación personal del alumno.
Las empresas se preocupan por el mejor desempeño de sus empleados, les brindan capacitación en universidades corporativas que implementan programas de enseñanza basados en Internet, conocidos como Web based training o e-learning.
El conocimiento de las tecnologías y el conocimiento del inglés se han convertido en herramientas que facilitan el acceso a informaciones y nuevos conocimientos para hacer posible la realización del individuo tanto en la faz personal, como laboral o profesional y social.
Como educadores de esta era, a la que podríamos denominar era digital, se nos hace necesario rever nuestra forma de enseñar y proponer una metodología cuestionadora y analítica de las estrategias utilizadas actualmente para la transmisión del saber, impulsora de nuevas ideas y promotora del uso de las nuevas tecnologías para la enseñanza.
Hoy debemos pensar al alumno como centro del proceso de aprendizaje, y al aprendizaje significativo, al aprendizaje a través de la investigación y las nuevas tecnologías como agentes de este proceso.
En términos generales, cada profesor va construyendo su propia metodología en base a los procedimientos que conoció como alumno, a su desarrollo personal basado en el perfeccionamiento docente, en sus lecturas, en la experiencia áulica, etc. Pero todo viene cambiando tan rápido que nuestros modelos van quedando perimidos, ya no son eficaces.
Los actuales y diferentes medios tecnológicos a nuestro alcance tienen un potencial que debe integrarse a la labor educativa. No podemos ignorar los cambios sociales, políticos, tecnológicos y fundamentalmente culturales que se vienen dando, y que debemos enfrentar con acciones directas desde los lugares en que ejercemos la labor formativa.
Debemos fusionar los elementos de las TICs conformando una nueva cultura de aprendizaje, donde el viejo paradigma educativo estructurado se transforme en nuevo concepto, donde los docentes, posicionados ahora como gestores de conocimiento (no meros trasmisores), debemos formarnos y conocer los distintos usos y aplicaciones audiovisuales, digitales y multimediales para no caer en la incoherencia de ser analfabetos  (de nuestra cultura actual) que pretenden alfabetizar.
Hoy nuestro desafío es alcanzar lo que Behrens [2] expresara con tanta claridad al invitarnos a reducir gradualmente las clases teóricas brindando más tiempo a la investigación para la construcción de textos propios; a proponer tareas o proyectos que demanden diálogo con los autores en creaciones propias; a fomentar el trabajo colaborativo, a establecer para el desarrollo de las tareas responsabilidades individuales y grupales bien definidas; y a incentivar el uso de las herramientas tecnológicas disponibles en el ámbito escolar. 
Para estructurar el aprendizaje colaborativo se debería dar espacio a trabajos de pares o de pequeños y grandes grupos. Se debería fomentar el trabajo interdisciplinario y consentir la agrupación flexible de los alumnos para integrarlos de maneras diferentes según el objetivo a desarrollar y permitir la rotación de roles, especialmente los roles de liderazgo, se debería modificar toda esa anquilosada y rígida estructura de nuestras aulas pues como sostiene Castells, “Internet implica una triple reforma: tecnológica, de organización y de forma de utilizar los recursos humanos” debido a que "Internet es la base del desarrollo futuro, como hace un siglo lo fue la electricidad" [3]
Quienes construimos el escenario del enseñar y el aprender somos sujetos inmersos en una cultura, y cuando hablamos de informática y educación, o sea de la incorporación de las nuevas tecnologías a este escenario del enseñar y el aprender, debemos dejar de lado posturas fundamentalistas y ser concientes de que se han ido perfeccionando los medios, la tecnología ha hecho bien su tarea, nos ha proporcionado medios potentes, y hasta de excelencia en muchos casos, pero queda mucho por hacer en relación a los fines, a los usos, a los modos en los cuales demos utilidad a esos medios en el ámbito educativo. Y es allí donde se requiere nuestro aporte para reflexionar con un criterio que permita a la escuela sacar el mejor provecho de este instrumento revolucionario que es la informática.
Papert, Burbules, Callister, di Sessa y otros tantos autores nos advierten que no podemos pensar en la incorporación de estos elementos desde una óptica ingenua, creyendo que la sola adquisición de hardware por parte de las instituciones operará el cambio y hará maravillas. Debemos ser concientes de que estamos ante una era de cambios parangonables a los que se produjeron ante la quirografia, el alfabeto y la imprenta en sus respectivos comienzos, pero combinados y potenciados.
En septiembre de 2002,  en el ciclo de charlas organizado por la Carrera de Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Roger Chartier, hablaba de lo que significó para el ser humano pasar de desplazarse en cuatro patas a caminar erguido.
Aquel cambio significó para el hombre una óptica muy diferente del mundo, le dio una visión más clara de su entorno, le dio altura y la posibilidad de levantar la cabeza en la altura para otear el horizonte; y con ello, le dio una nueva relación con el mundo, le dio una nueva dimensión.
El escritor sostenía, en esa oportunidad, que los cambios de esta era digital o era de la tecnología computarizada bien pueden compararse con los que vivenció el hombre entonces, ya que hoy deja de bajar la cabeza para ver el mundo que le ofrece un texto abierto sobre una mesa, un escritorio o su regazo para erguirla y maravillarse con el hipertexto de la pantalla, sobre el que además puede tomar decisiones de recorrido que el texto lineal no le permitía.
Y a partir de sus afirmaciones cabe preguntarse, si después de tanto tiempo que la humanidad se ha erguido, todavía le cuesta un año de su vida a cada individuo poder hacerlo… ¿Por qué habría de resultarnos sencillo a los docentes erguirnos ante la computadora, comprender su idioma y manejarla, dominar sus aplicaciones e implementarlas al proceso de enseñanza para establecer un mejor diálogo entre alumnos “nativos” y maestros “inmigrantes”?


[1]Quevedo, Luis Alberto. "La escuela frente a los jóvenes, los medios de comunicación y los consumos culturales en el siglo XXI" ( Acceso al artículo desde el blog Educación y Nuevas tecnologías de Roberto Tassi)
[2] Mencionado en “Do Lola - Laboratório On-Line de Aprendizagem ao Lapli – Laboratório de Aprendizagem de Línguas: Uma Proposta Metodológica Para o Ensino Semi-presencial em Ambiente Virtual http://dspace.c3sl.ufpr.br/dspace/handle/1884/892.
[3] En Entrevista a Manuel Castell realizada por  Alex Barnet de  Muy  Interesante del 04 de marzo de 2004 http://www.muyinteresante.es/entrevistas/carles-lalueza-fox.html

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